Identifica de modo automático la ventilación más adecuada para un paciente y puede ser monitoreado mediante red
El dispositivo es capaz de tomar decisiones autónomas para suministrar aire a pacientes en terapia intensiva con problemas de respiración debido a un daño fisiológico, o sedados en quirófano próximos a ser sometidos a una cirugía.
Se trata del primer aparato inteligente para uso médico en el mundo y fue creado en el Centro de Diseño Mecánico e Innovación Tecnológica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México.
A los pacientes de hospital que no pueden respirar por sí solos, se les debe controlar la presión, el volumen, la temperatura y, sobre todo, la concentración de oxígeno a suministrar, para que tengan una adecuada ventilación. Este mecanismo ya no requiere que el médico o un técnico especializado elijan el modo, pues lo hace automáticamente (emplea algoritmos de control basados en inteligencia artificial e información introducida) analizando las condiciones fisiológicas del paciente.
De acuerdo con sus creadores, Serafín Castañeda, profesor del Departamento de Ingeniería Mecatrónica de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, y Saúl Santillán, jefe del Centro de Alta Tecnología de la FI campus Juriquilla y experto en computación evolutiva, también tiene la ventaja de que puede ser controlado y monitoreado en forma remota, a través de una red de telecomunicaciones, lo que no ofrece ningún otro aparato en el mercado mundial. Así, con esta tecnología se podrán monitorear 10 o 15 equipos conectados a una terminal para detectar en tiempo real alguna anomalía y atender más rápido al paciente.
En los hospitales públicos de México (el sector salud tiene entre ocho mil y 10 mil piezas para uso médico; el ISSSTE dos mil aproximadamente) hay un equipo por paciente y un técnico para varios de estos mecanismos. De este modo, si uno falla, puede pasar largo tiempo antes de que el encargado se percate y lo ajuste para evitar que el paciente sufra un trauma o muera.
El mecanismo es aún un prototipo que, para su aplicación real, requiere la validación médica y pruebas con pacientes, y una empresa que lo fabrique. Vía: UNAM