Sólo si la exposición es muy prolongada implica daños, sin embargo no se deben subestimar precauciones
La Ciudad de México está recibiendo altos niveles de radiación solar ultravioleta; registra hasta 10 puntos, considerado alto (el máximo en la escala del Índice de Rayos Ultravioleta es 15, nivel registrado en 2008), de modo que el Sistema de Monitoreo Atmosférico recomienda mantenerse a la sombra y utilizar cremas bloqueadoras. El mayor riesgo es a las 14:00 horas y se reduce después de las 17:00. El lapso del día en que la temperatura alcanza sus máximos grados es entre las 11:00 y 15:00 horas.
El Servicio Meteorológico Nacional ha registrado temperaturas de hasta 30 grados, que aumentan en lugares cerrados como transporte público, automóviles y Metro. Estos niveles se mantendrán en mayo e incluso se prevé un retraso en la llegada de la época de lluvias. Los padecimientos más comunes son las quemaduras simples (que se agravan si se padece taquicardia, dolor de cabeza, náuseas y deshidratación), insolación (la temperatura del cuerpo se eleva arriba de los 30 grados, con vómito y piel seca) y los golpes de calor (los más graves provocan temperaturas corporales de hasta 40 grados y la dificultad para bajarlas, convulsiones y en los casos más graves el coma).
Los efectos en la piel consisten en la aparición de un eritema (quemadura ligera distinguible por enrojecimiento); sin embargo, pueden presentarse efectos similares a los producidos por quemaduras con fuego de primero o segundo grado. También la piel envejece porque rompe las fibras de colágeno que le dan elasticidad. El caso extremo es el cáncer cutáneo, el cual sólo se presenta cuando la exposición ha sido crónica. Otros son el debilitamiento del sistema inmunitario y el surgimiento de cataratas.
Los niveles actuales de radiación significan un riesgo porque para protegerse el cuerpo produce melanina, la proteína que da color a la piel, pero cuando la exposición a los rayos ultravioleta es excesiva, los fotones pueden atravesarla y alcanzar a las células. El grado de daño también depende del tipo de piel. La melanina es abundante en personas de piel negra y escasa en quienes tienen la piel blanca, siendo éstas más propensas al desarrollo de enfermedades. La siguiente es una clasificación de los tipos de piel según el contenido de melanina y su vulnerabilidad: extrasensitiva, siempre se quema con facilidad, no resiste el bronceado, piel muy clara (albino); sensible, siempre se quema con facilidad, bronceado mínimo, piel y ojos claros; normal, se quema con moderación, bronceado gradual, piel morena clara; normal, se quema mínimamente, bronceado adecuado, piel morena oscura; insensible, raramente se quema, bronceado profuso, piel oscura; insensible, nunca se quema, piel con profunda pigmentación, piel muy oscura.
Ante la intensidad de los rayos solares lo recomendable es:
Evitar exponerse al sol
Vestir ropa fresca
Aplicarse bloqueador solar con PFS mayor a 20
Utilizar anteojos con filtro UV
No comer alimentos en la calle
Beber al menos ocho vasos de agua durante el día
No consumir bebidas endulzadas.
En dosis moderadas (media hora al día) la radiación ultravioleta es muy benéfica; hace que el organismo produzca vitamina D, esencial para que el calcio se fije en los huesos, mejora la respuesta muscular, disminuye la presión sanguínea, incrementa la respuesta inmunitaria, reduce la incidencia de infecciones respiratorias, baja el colesterol, aumenta la hemoglobina, mejora la capacidad del trabajo cardiovascular, estimula las terminaciones nerviosas y mejora la respiración, sobre todo en asmáticos.