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Sucedió, literalmente, en cuestión de semanas. En marzo de 2020, las empresas, escuelas y reuniones sociales tuvieron que migrar a pasos acelerados al modelo de trabajo híbrido. Entre conferencias virtuales, clases en línea y reuniones incómodas con amigos por FaceTime, los meses más crudos de la pandemia por COVID-19 transcurrieron a marcha forzada. Aún así, nos acostumbramos.
De pronto, conforme pasaron los dos primeros años de crisis sanitaria, resultó mucho más cómodo —y conveniente económicamente— trabajar desde casa. No había que gastar en transporte, soportar a un jefe molesto o recurrir a las dinámicas de interacción de oficina en persona. Al tercer año, hay empresas que piensan no volver a usar sus oficinas nunca —o sólo en situaciones extraordinarias.
A pesar de esto, hay compañías que siguen pensando en implementar el modelo híbrido de trabajo. Sólo en México, reporta Business Insider, representa el 52% de las empresas. En contraste, un 80 % de los trabajadores prefieren cumplir con sus obligaciones laborales desde casa. Aún así, más de la mitad de los empleos en el país requieren de volver a la oficina —aunque ni siquiera sea lo más conveniente o productivo. Éstas pueden ser las consecuencias, a nivel de salud mental.
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La realidad es que hay un grueso de puestos corporativos que pueden gestionarse tranquilamente desde casa. No es necesario estar en una oficina para mandar reportes, ajustar hojas de cálculo o escribir publicaciones diariamente. A pesar de ello, algunas empresas están presionando para que sus trabajadores regresen a la oficina —aunque sea algunos días, con el modelo de trabajo híbrido.
Aunque podría parecer contraintuitivo, esta manera de trabajar es mucho más agotadora mentalmente que un esquema más rígido: a distancia o presencial. Originalmente, parecía que teniendo un esquema de trabajo híbrido podríamos tener ‘lo mejor de dos mundos’, escribe el periodista Alex Christian para la BBC. Sin embargo, la evidencia demuestra justamente lo contrario:
“[…] más del 80 % de los líderes informaron que tal configuración era agotadora para los empleados. Los trabajadores también informaron que el híbrido era más exigente emocionalmente que los arreglos totalmente remotos y, de manera preocupante, incluso el trabajo de oficina a tiempo completo”, denuncia el autor.
El problema, según el autor, va mucho más allá de los nuevos hábitos que trajo consigo la pandemia. Además de la comodidad que implica trabajar en línea, la salud mental de las personas podría verse comprometida al tener una vida dividida. Esto sugiere la evidencia.
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En la dinámica de trabajo híbrido, hay dos grandes puntos de vista: el de los jefes y los subordinados. De acuerdo con Elora Voyles, psicóloga organizacional industrial y científica de personas en Tinypulse, el fenómeno puede explicarse desde cómo cambia la relación de poder y el control que se tiene en persona:
“Para los jefes, significa que conservan una sensación de control y que pueden ver a sus trabajadores en persona. Para los empleados, ofrece más flexibilidad que el tiempo completo en la oficina y significa que pueden trabajar de manera segura durante la pandemia”.
A pesar de que esto es cierto, el entusiasmo por este modelo de trabajo empezó a descender desde verano de 2021, cuando las medidas sanitarias empezaron a ser más laxas —y la posibilidad de ‘volver a la oficina’ se hizo más real. A nivel organizacional, las empresas tuvieron que crear políticas al vuelo, describe Christian, lo que dejó muchos huecos en las condiciones de trabajo.
En contraste, 72 % de la población encuestada por Tinypulse reportó estar completamente exhausta. Todos los voluntarios participantes siguen un modelo híbrido de trabajo. Esto es así, según la institución, porque las personas sienten que el trabajo nunca acaba. Por el contrario: entre el hogar y la oficina, nunca consiguen un momento de descanso propio, porque ese límite ya se desdibujó. Total, pueden cumplir incluso cuando llegan a casa —y las jornadas laborales se extienden ad infinitum.
En México, todavía hay empresas que no tienen fecha de regreso a la oficina. Ante la incertidumbre, las personas esperan conservar los beneficios de trabajar desde casa. Quienes han tenido que regresar al esquema presencial, apenas están sintiendo el hartazgo, el agotamiento, la incomodidad.
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