Depresión, ansiedad, insomnio y demencia están entre las consecuencias mentales y físicas de la agresión sexual hacia mujeres.
Comentarios morbosos. Una cercanía física que ya resulta incómoda en la oficina. De pronto, las confianzas que ciertos compañeros tienen raya en lo importuno, innecesario. El acoso laboral, de acuerdo con un estudio llevado a cabo en Estados Unidos, está asociado con depresión y ansiedad en mujeres de mediana edad. Sin embargo, el problema no se queda ahí. Por el contrario, cuando se escala a la violencia sexual, puede resultar en demencia en mujeres durante la vejez.
Memoria, abuso y violencia de género

El estudio se condujo desde la Universidad de Pittsburg, de la mano con el Laboratorio de Salud Bioconductual de la Mujer en la Escuela de Graduados de Salud Pública. De acuerdo con Rebecca Thurston, autora principal del estudio, el daño cerebral producido por la violencia sexual puede manifestarse como demencia, una vez que las mujeres alcanzan edades avanzadas.
“Podría ser abuso sexual infantil o agresión sexual en la adultez“, explicó Thurston a CNN. Sin embargo, la experta aclara que las mujeres consideradas para la investigación reportaron agresiones sexuales a partir de la adolescencia, “por lo que probablemente estas sean experiencias tempranas de las que estamos viendo las marcas más adelante en la vida”.
De acuerdo con el estudio, entre un 40 y 75 % de las mujeres en Estados Unidos han padecido algún tipo de acoso sexual en el trabajo; mientras, que 1 de cada 3 son víctimas de agresiones sexuales directas. “Tanto el acoso sexual como la agresión sexual se han relacionado con peores resultados de salud física y mental“, explican los autores del estudio.
El estudio fue publicado por JAMA Intérnale Medicine, y analiza las consecuencias físicas y psicológicas del abuso sexual a lo largo de la vida de las mujeres. Además de generar depresión, ansiedad y sentimientos de abandono en el futuro inmediato, parece ser que el trauma se mantiene registrado en la memoria corporal de las víctimas.
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Demencia y otros efectos colaterales

El estudio que lideró Thurston considera a una muestra de 304 mujeres de mediana edad en Estados Unidos. Aunque la experta asegura que muchas de las respuestas están influidas por el estado de ánimo de las víctimas, los resultados del estudio son concluyentes: la violencia sexual afecta de por vida a las mujeres a nivel físico y psicológico.
“Las mujeres con antecedentes de agresión sexual tenían más síntomas depresivos, ansiedad y peor calidad del sueño que las mujeres sin antecedentes de agresión sexual”, detalla el estudio.
El deterioro cognitivo se aprecia en ‘hiperintensidades’ en la materia blanca del cerebro. Progresivamente resultan en casos de “accidente cerebrovascular, demencia, deterioro cognitivo y mortalidad“, explica Thurston. Al respecto, la autora asegura que entre más se denuncien este tipo de dinámicas abusivas, las afecciones cognitivas y cerebrales podrán tratarse oportunamente. Mientras tanto, los trastornos emocionales y el estrés postraumático permanecen como una constante.
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