Fotografía: OMAR HAJ KADOUR / AFP
Depresión, ansiedad, niebla mental, atrofia en los sentidos: todas éstas son consecuencias neurológicas que se han reportado ampliamente tras una infección grave de COVID-19. Según se creía, los casos leves de coronavirus podían no tener tales efectos secundarios tras contraer la enfermedad. Un estudio reciente de Texas A&M University, sin embargo, logró rastrear ‘marcas’ en el cerebro en los pacientes positivos del virus, aunque la enfermedad no haya manifestado síntomas de gravedad.
Para el estudio, se consideró una muestra de 45 mil voluntarios en el Reino Unido, registrados en un banco de datos desde 2014. Se analizó a cada paciente positivo según la edad, el sexo, la fecha de referencia de la prueba y el lugar del estudio. De la misma manera, se consideró su estado de salud previo a la infección y su nivel socioeconómico.
La investigación fue liderada por
“El equipo encontró marcadas diferencias en la materia gris, que está formada por los cuerpos celulares de las neuronas que procesan la información en el cerebro, entre los que se habían infectado con COVID-19 y los que no”.
Los mayores estragos se observaron en el lóbulo frontal y temporal, que se vieron severamente reducidos tras la infección. Estas regiones se encargan de las emociones, los sentidos y la personalidad. Estos cambios son normales conforme la gente envejece. Sin embargo, parece ser que la COVID-19 genera este mismo efecto en el cerebro de los pacientes, aunque hayan superado la enfermedad sin demasiadas complicaciones aparentes.
Te sugerimos: Aturdimiento y memoria a corto plazo: estos son los síntomas del cerebro pandémico
Después de analizar los casos graves y leves de COVID-19, los científicos en Estados Unidos determinaron que el cerebro de ambos grupos se vio afectado, incluso, a nivel cognitivo. Los pacientes “que habían contraído COVID-19 fueron más lentos en el procesamiento de la información, en comparación con los que no lo habían hecho”, escribe .
Por ello, a la experta no le sorprende que la pérdida del gusto y del olfato estén relacionados a una infección por el virus. La misma zona en el cerebro en la que se gestionan los sentidos está relacionada con la cognición humana. Específicamente en el hipocampo, la región en el cerebro donde se han registrado peores estragos por COVID-19.
A pesar de la evidencia recabada, Bernard asegura que todavía es muy pronto para sacar conclusiones al respecto. A futuro, explica la experta, las posibles conexiones entre la cognición retardada y la pérdida de los sentidos por COVID-19 podrían servir para trazar curas para el Alzheimer, así como otros padecimientos ligados a la memoria.
Sigue leyendo:
Depresión, ansiedad e insomnio: el misterio de cómo afecta COVID-19 al cerebro
COVID-19 entra al cerebro desde la nariz, revela un nuevo estudio
¿Por qué no nos caemos de la cama al dormir? Todo tiene que ver con la conciencia de nuestro cuerpo…
Alguna vez te has preguntado, ¿cuánto tarda un cuerpo en descomponerse por completo? La respuesta la encuentras en estas líneas.…
La Antártida es el continente más frío, seco y alto del mundo, así como el desierto más grande del mundo.…
El nombre Kummakivi se traduce como "roca extraña". Los geólogos especulan que los glaciares llevaron la roca a su posición…
El sapo más grande del mundo pertenece a la especie sapo de caña (Rhinella marina). Entérate de más detalles acerca…
Las garras de los velocirraptores no eran un arma de muerte para sus presas, sino que tenían un propósito muy…