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Mientras delta se expande por el mundo consolidándose como la nueva variante dominante que carga con la mayoría de contagios, la carrera del coronavirus para adaptarse y subsistir da forma a mutaciones inéditas que amenazan con alargar la pandemia.
La última variante propia de Latinoamérica es B.1.621 y fue detectada a mediados de julio en Cuiabá, la capital de Mato Grosso, Brasil. El hallazgo ocurrió apenas dos días después de la final de la Copa América, el torneo de fútbol más importante del continente, cuya sede original (Argentina) fue revelada de último momento por el país amazónico, el segundo con más muertes por coronavirus (536 mil) desde el inicio de la pandemia.
La variante B.1.621 (aún sin recibir nomenclatura por parte de la OMS y mejor conocida como variante colombiana) fue identificada por primera vez en enero de 2021 en Colombia; sin embargo, la Copa América se encargó de exportarla a Brasil. De las 12 pruebas tomadas durante el torneo y secuenciadas por la vigilancia genómica nacional, dos resultaron pertenecer a la variante colombiana.
Y aunque B.1.621 no posee el protagonismo que las variantes de preocupación alfa, gamma o delta, la OMS mantiene su avance en observación y forma parte de un listado de alerta, que incluye variantes que si bien a priori no muestran características evidentes de mayor transmisibilidad o resistencia a anticuerpos, requieren un monitoreo constante ante el riesgo de que adquieran una mutación preocupante en el futuro cercano.
Hoy sabemos que la variante colombiana cuenta con cuatro mutaciones relevantes presentes en las variantes de preocupación conocidas hasta ahora; sin embargo, su nivel de transmisibilidad o capacidad para evadir los anticuerpos aún son una incógnita que se revelará en las próximas semanas, conforme los países vecinos obtengan más muestras.
Aunque Colombia ha enfrentado los dos momentos más álgidos de la pandemia en 2021 y algunos científicos sugieren una correlación con B.1.621, lo cierto es que el aumento de contagios en el país donde fue identificada por primera vez se mantiene en descenso desde principios de julio. De ahí que la probabilidad de que la variante colombiana entrañe un riesgo similar a la variante alfa o delta es baja, pero no puede ser descartada por completo.
B.1.621 se suma a lambda, la variante peruana clasificada por la OMS como variante de interés a mediados de junio debido a su dominancia en Perú, donde ya es responsable de más del 80 % de los casos, del 30 % en Chile y del 37 % en Argentina, respectivamente.
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