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Para desarrollar nanotecnología de manera más eficiente, científicos comenzarán a utilizar un nuevo método de conducción de energía: mezclar bacterias y grafito.
¿Te imaginas el interior de tu computadora o celular funcionando con bacterias?
El grafeno es un nanomaterial importante, debido a su capacidad para conducir electricidad fácilmente, así como a su extraordinaria resistencia mecánica y flexibilidad.
Sin embargo, un obstáculo importante para explotarlo es la dificultad de su producción a gran escala, a la vez que mantenga sus propiedades.
En una investigación publicada en la revista ChemOpen, se muestra una técnica novedosa para superar esta barrera: mezclar grafito oxidado con bacterias.
Este método es una forma más rentable y amigable con el medio ambiente de producir materiales de grafeno, en comparación con los producidos químicamente. Además, podría llevar a la creación de tecnologías informáticas y equipos médicos innovadores.
El grafeno se extrae del grafito, aquel material de los lápices. Con exactamente un átomo de espesor, el grafeno es el material bidimensional más delgado, pero más fuerte conocido.
Para producir mayores cantidades de grafeno, los investigadores exfoliaron un frasco de grafito, eliminando las capas del material, para producir óxido de grafeno (GO), que luego mezclaron con la bacteria Shewanella.
La Shewanella es una bacteria marina con un papel trascendental para la circulación de minerales en los océanos.
Al dejar reposar la mezcla, las bacterias redujeron el GO a un material de grafeno.
“El óxido de grafeno es fácil de producir, pero no es muy conductor debido a todos los grupos de oxígeno que contiene. Las bacterias eliminan la mayoría de los grupos de oxígeno, lo que lo convierte en un material conductor“, comentó Anne S. Meyer, bióloga de la Universidad de Rochester.
Si bien el material de grafeno producido con bacterias creado es conductor, también es más delgado y más estable que el grafeno producido químicamente.
Además, puede almacenarse durante largos períodos de tiempo, lo que lo hace adecuado para varias aplicaciones, incluidos los biosensores de transistor de efecto de campo (FET) y la tinta conductora.
Los biosensores FET son dispositivos que detectan moléculas biológicas y podrían utilizarse para realizar, por ejemplo, monitoreos de la glucosa en tiempo real, especialmente para diabéticos.
Este nuevo grafeno también podría ser la base de las tintas conductoras, que a su vez podrían usarse para hacer teclados de computadora, tableros de circuitos o cables pequeños más rápidos y eficientes, como los cargadores.
Las tintas conductivas de bacterias también podrían utilizarse para producir circuitos eléctricos sobre materiales no tradicionales como tela o papel: con el fin de desarrollar telas inteligentes.
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