Foto: © Emily Berl vía Share América
La historia de Sue Finley ilustra la trayectoria de muchas mujeres de su época. Es una destacada matemática y pionera en la liberación de la mujer, ha desempeñó un papel clave en muchas misiones espaciales.
Su contribución a los principales programas espaciales estadounidenses como “calculadora humana” permaneció en las sombras, aunque era esencial.
Cuando Sue Finley fue contratada por el Jet Propulsion Laboratory (JPL) cerca de Los Ángeles en la década de 1950, se encontró en un servicio 100% femenino.
“La mujer que estaba a cargo … pensaba que los hombres no la obedecerían, así que solo contrató mujeres”, comentó en una entrevistas a la AFP.
Gracias a mujeres como Sue Finley con grandes habilidades matemáticas, los astronautas Neil Armstrong y Buzz Aldrin pudieron caminar por sobre la Luna hace 50 años.
Sus cálculos matemáticos han permitido construir cohetes, diseñar combustibles y desarrollar antenas que conectan a los astronautas a la Tierra.
Su pasión por los números ha existido desde la secundaria. Era una estudiante de pura “A”. Finley cuenta que en una ocasión ganó una competencia en la que debías resolver ecuaciones químicas mentalmente. Su primera acercamiento a las matemáticas fue por la vía de la arquitectura, pero fracasó debido ala falta de cualidades artísticas, dice ella.
Así que solicitó ser secretaria en una compañía aeroespacial. Pero no era buena al escribir a máquina y no pasó la prueba de contratación.
Me preguntaron: ‘¿Te gustan los números?’ Le dije: ‘Oh, prefiero por lejos los números a las letras’ “, expresó con una sonrisa.
El trabajo entonces consistía en hacer cálculos a mano y en máquinas electromecánicas llamadas “Fridens”.
Pero nada la detuvo, y después de conocer a su esposo,Peter Finley, se le ocurrió la idea de postularse al Jet Propulsion Laboratory, fundado por la Universidad de Caltech y que hoy en día es el principal centro de exploración del sistema solar de la NASA.
En ese lugar se encontró con un departamento lleno de las famosas mujeres conocidas como: human computers. Otra razón de la preferencia por las féminas allí, explica, es que “las mujeres son más baratas. Y siempre ha sido así”.
Entre 1963 y 1969 se dedicó a criar a sus dos hijos, pero la vida de ama de casa la estaba conduciendo a una depresión.
“Yo era completamente nula como ama de casa”, dice Sue. “El psicólogo me dijo que realmente tenía que volver al trabajo”, indicó.
Así que tomó la decisión de regresar al trabajo. Al volver a JPL, se percató que todo era diferente: las computadoras habían reemplazado a los humanas. Así que para seguir siendo competitiva, Sue decidió aprender el lenguaje informático Fortran.
Una de sus hazañas más grandes, según cuenta Nathalia Holt en el libro “Rise of the Rocket Girls“, es haber conseguido una solución para recuperar la sonda Galileo, que en octubre de 1989 sufrió una anomalía grave.
Una de las antenas de la sonda no se había abierto al salir de la órbita de la Tierra. Sue Finley escribió un programa para aumentar la capacidad de la red terrestre de antenas de la NASA para que pudieran escuchar las señales débiles enviadas por otras antenas Galileo.
El programa funcionó … permitiendo a Galileo enviar a la Tierra las espectaculares imágenes de un cometa en desintegración y del descubrimiento de una luna orbitando un asteroide.
Finley estuvo involucrada en varias misiones, por mencionar algunas:
En 2019, la ingeniería de 82 años, no piensa en el retiro, no tiene la intención de hacerlo mientras la NASA la necesite.“Siempre estoy aprendiendo algo nuevo”, dijo. Pero “tal vez algún día tendré tiempo para aprender el piano”.
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