¿Alguna vez te has preguntado por qué vemos sombras negras aún en la ausencia de luz? Esta es la explicación detrás del curioso fenómeno luminoso.
No nos extraña encontrarnos con ellas en todos lados. Nos siguen y creemos entenderlas como lo que son: regiones de oscuridad provocadas por la obstrucción de la luz. Sin embargo, hay una cosa que es difícil de comprender: si las sombras son una respuesta a la luz, ¿por qué las vemos incluso en la oscuridad?
Como suele suceder con fenómenos de este tipo, la ciencia tiene una respuesta precisa a nuestra incógnita. Claro que, para entenderla, debemos reafirmar nuestros conocimientos básicos sobre el tema.
¿Qué son las sombras?
Las sombras son siluetas o figuras oscuras creadas por el choque de una fuente de luz con un objeto opaco.
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Aunque muchos las identifican como un ‘reflejo en negativo’ de cualquier cuerpo que no pudo ser atravesado por la luz tridimensional, las sombras son en realidad un doblez en la trayectoria luminosa que da como resultado la proyección de una imagen bidimensional en estricto sentido contrario.

Cabe recordar que el tamaño, forma e incluso color de una sombra puede depender de factores como la distancia entre el objeto y la superficie de proyección o el posicionamiento de la fuente de luz. Eso explica que, por ejemplo, una sombra sea grande si la luz que la genera está cerca. Por el contrario, si la luz proviene de un lugar lejano, el tamaño de la sombra proyectada será cada vez más pequeña.
¿Por qué vemos sombras en la oscuridad?
Imagina que estás en un cuarto totalmente oscuro. Con el tiempo, tus ojos se acostumbrarán a la ausencia de luz y podrás visualizar sombras que, si bien son apenas perceptibles, no parecen estar justificadas por la lógica.
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A pesar de la duda, la razón por la que el ojo humano puede detectar sombras en la oscuridad es bastante sencilla. Según detallan expertos, incluso la oscuridad está conformada por un poco de luz, por ello el proceso que da pie a la formación de sombras se puede reproducir sin contratiempos, aunque nuestro cerebro no identifique una fuente luminosa que la origine.

Estas sombras, tenues y difusas, tienen más contraste que el resto de la oscuridad, por lo que se pueden observar claramente, dando origen a un fenómeno visual tan ordinario que muy pocos se habían detenido a pensar en todos los procesos que necesita para suceder.
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