GETTY IMAGES
El problema no se acaba cuando apagas la estufa. Por el contrario, a pesar de que cierres la llave de la estufa de gas, sigue siendo un peligro para la salud y el planeta. Según reveló un estudio reciente de la Universidad de Stanford, las sustancias gaseosas que emiten estos aparatos domésticos tienen un impacto sutil, pero a largo plazo, en el cambio climático y los pulmones de las personas en casa. Esto es lo que sabemos.
Publicado recientemente en Environmental Science & Technology, el estudio de Stanford señala que el peligro real de las estufas de gas radica en sus emisiones de metano (M4). Aunque el dióxido de carbono se lleva toda la atención mediática, este gas destruye con más fuerza la atmósfera terrestre:
“Aunque es cierto que el CO2 es responsable de un 70 % de las alzas en la temperatura, la acción del metano tiene consecuencias de más larga duración —incluso más difíciles de combatir”, reportó National Geographic en Español.
Esto quiere decir que el metano es mucho más destructivo que el CO2. Y lo que es más: convivimos activamente con él en casa, aunque la estufa de gas esté ‘apagada’. De hecho, 7 de cada 10 emisiones de M4 suceden cuando ni siquiera estamos usando el aparato para cocinar.
Al respecto, Eric Lebel, científico investigador de PSE Healthy Energy, señaló lo siguiente sobre el estudio que condujo: “Descubrimos que más de las tres cuartas partes de las emisiones de metano de las estufas se emiten mientras la estufa está apagada”, según la cobertura de Smithsonian Magazine.
Más sobre Medio Ambiente: El plan para ‘apagar’ el Sol es peligroso y debería de prohibirse, dicen científicos
El principal peligro de la estufa de gas se centra en las emisiones de gases tóxicos que, a la larga, tienen un impacto en el sistema respiratorio humano. Especialmente, el monóxido de carbono (CO), que tapa los alveolos pulmonares si nos exponemos durante mucho tiempo a éste. Sumado a las emisiones de metano que producen estos aparatos, los efectos pueden ser graves a largo plazo.
De acuerdo con Lebel, son “estas pequeñas fugas” las que “realmente suman”. Más aún si, por error, se nos olvida apagar la estufa durante la noche, y estamos inhalando constantemente monóxido de carbono y metano gaseoso. El problema, sin embargo, no se detiene ahí: si alguien olvida cerrar el escape de gas, ante cualquier presencia de fuego se podría encender la cocina.
Según los resultados del estudio, “los niños que vivían en hogares con estufas de gas tenían un 42 % más de probabilidades de experimentar síntomas asociados con el asma”. En contraste, un “24 % más de probabilidades de ser diagnosticados con asma de por vida“. Por ello, lo más recomendable es sólo encender la estufa de gas para cocinar. Aunque el impacto continúe al terminar, se mitiga mucho si el contacto con los gases no es directo.
El plan que tienen ecólogos mexicanos para salvar a miles de jaguares del Tren Maya
Por qué la crisis climática se parece a un cometa destructivo que se dirige a la Tierra
¿Por qué no nos caemos de la cama al dormir? Todo tiene que ver con la conciencia de nuestro cuerpo…
Alguna vez te has preguntado, ¿cuánto tarda un cuerpo en descomponerse por completo? La respuesta la encuentras en estas líneas.…
La Antártida es el continente más frío, seco y alto del mundo, así como el desierto más grande del mundo.…
El nombre Kummakivi se traduce como "roca extraña". Los geólogos especulan que los glaciares llevaron la roca a su posición…
El sapo más grande del mundo pertenece a la especie sapo de caña (Rhinella marina). Entérate de más detalles acerca…
Las garras de los velocirraptores no eran un arma de muerte para sus presas, sino que tenían un propósito muy…