Alrededor de 1780, dos médicos, John Aitken y James Jeffray, inventaron la motosierra para ayudar a las mujeres en las labores de parto.
En el presente, el proceso de parto es mucho más sencillo para las mujeres gracias al desarrollo de nuevas técnicas y medicamentos que mitigan en gran medida el dolor. Tuvieron que pasar muchos siglos de estudio para que procesos como las cesáreas se perfeccionaran.
La primera vez que se practicó una cesárea fue en los Estados Unidos, en 1830. El acto se registró en el Western Journal of Medical and Physical Sciences por el Dr. John L. Richmond, quien describió cómo tuvo que ayudar a una mujer en medio de un parto complicado.
Con ayuda de unas tijeras y su dedo, asistió a la mujer cuyo bebé no podía salir del interior de la madre. El niño era demasiado grande y la madre muy obesa, lo cual imposibilitaba una buena maniobra.
El proceso de la cesárea era bastante arriesgado; a menudo, la madre o el bebé morían, o a veces los dos.
Los médicos que inventaron la motosierra
Pero antes de ello, la situación era aun peor. Alrededor de 1780, dos médicos escoceses, John Aitken y James Jeffray, pensando en un remedio eficaz para asistir a las madres en el parto, inventaron un dispositivo que se basaba en una cadena de reloj con dientes que se movía mediante el uso de una manivela. Era el prototipo de la motosierra.

Con la invención de la motosierra, los obstetras y ginecólogos (OB/GYN) llevaron a cabo con mayor “facilidad” la sinfisiotomía (el antecedente de la cesárea moderna), un proceso que consistía en seccionar la sínfisis púbica, una articulación situada por encima de la vulva cubierta y conectada por cartílago y reforzada por ligamentos y tendones, para ensanchar la pelvis y hacer que el parto fuera un poco más probable.
TE PUEDE INTERESAR: Punto del marido: la polémica sutura realizada sin consentimiento en la vulva para el disfrute sexual masculino
De esa manera, la motosierra se popularizó entre los ginecólogos y obstetras para cortar la pelvis y asistir en el parto a mujeres con complicaciones. Sin embargo, poco después, la motosierra fue sustituida por la sierra de hilo retorcido de Gigli, que se utilizaba sobre todo para cortar hueso.
Por fortuna para las madres y sus bebés, el procedimiento cayó en desuso cuando la cesárea se perfeccionó para evitar el riesgo de muerte en las mujeres que daban a luz.
Hay que destacar que la motosierra de Aitken y Jeffray no era como las motosierras enormes que se usan en el presente para cortar madera. Se trataba de un dispositivo de tamaño mediano parecido a un pequeño cuchillo de cocina con finos dientes en una cadena a la que se daba cuerda. Aun así debió ser algo bastante aterrador para las mujeres que se sometían al uso de esete dispositivo.
TAMBIÉN LEE: La increíble historia de Louise Brown, el primer ‘bebé probeta’
Sin embargo, el uso de este artefacto creció gradualmente en otras direcciones hasta convertirse en la herramienta que conocemos hoy en día para serrar madera y otros materiales.
John Aitken y James Jeffray
John Aitken fue cirujano en la Royal Infirmary de Edimburgo, y también daba conferencias y demostraciones de medicina a estudiantes universitarios.
Por su parte, James Jeffray estudió tanto en la Universidad de Glasgow como en la de Edimburgo, y era conocido por diseccionar los cadáveres de personas ejecutadas por asesinato.
Ocupó las cátedras gemelas de Anatomía y Botánica en la Universidad de Glasgow a partir de 1790, y se convirtió en vicerrector de la universidad en 1800. Está enterrado en la ladera norte de la necrópolis de Glasgow.
MÁS TEMAS DE HISTORIA:
Una mujer en Estados Unidos dio a luz a gemelos que nacieron en 2021 y 2022
El algoritmo de Microsoft que predijo cientos de embarazos adolescentes
La marihuana en el embarazo aumenta el riesgo de autismo, revela nuevo estudio
Polifarmacia: ¿cuáles son los riesgos de mezclar medicinas ‘comunes’?