Foto: Getty Images
Usar cubrebocas. Mantener una distancia mínima de metro y medio entre personas. Lavarse las manos constantemente: las medidas para prevenir nuevos casos de COVID-19 se convirtieron en un mantra conocido en todo el mundo y no sólo contribuyeron a romper la cadena de contagios de SARS-CoV-2, también tuvieron un poderoso efecto en las cepas de influenza que cada invierno provocan millones de contagios y 650,000 muertes en todo el mundo.
Según datos del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson de Seattle para STAT, dos de los subtipos de virus de influenza más comunes que causan la enfermedad han desaparecido desde marzo de 2020.
Se trata de la variante de influenza A conocida como H3N2 y un linaje de la influenza B, que recibe el nombre de B/Yamagata. Tanto los tipos de influenza A como los B son los principales causantes de la epidemia estacional de este virus; sin embargo, no aparecieron desde marzo de 2020 y tampoco lo hicieron durante el invierno, cuando los casos alcanzan su pico más alto.
Esta desaparición súbita se debe a la eficacia de las medidas sanitarias para evitar contagios de COVID-19 y se basa en un principio sencillo: el nuevo coronavirus es más contagioso que estos tipos de influenza A y B y por lo tanto, el reforzamiento de las medidas no sólo evitó el crecimiento de brotes pandémicos, también dificultó en extremo la transmisión de estas dos variedades comunes de influenza estacional.
La caída a mínimos históricos de casos de influenza durante el invierno anterior es una muestra de ello: según datos de la Clínica Mayo, durante la última temporada invernal en EEUU se registraron 600 muertes relacionadas con la influenza, una disminución drástica respecto a los 22,000 decesos provocados en la temporada anterior y los 34,000 propios del invierno antepasado.
Y aunque aún es pronto para asegurar que el AH3N2 y B/Yamagata están extintos, no hay duda de que esta desaparición facilitará el trabajo de elaborar las vacunas de los próximos años contra influenza, debido a que será más fácil determinar cuáles son las variantes de este virus con mayor circulación.
Dos veces al año, la OMS realiza reuniones con expertos de todas partes del mundo para seleccionar y emitir lineamientos sobre los virus específicos que deberán incluir las vacunas de influenza del año en curso, según su nivel de circulación en cada hemisferio. A partir de la vigilancia epidemiológica de todo el año, se actualiza la vacuna para brindar protección contra determinado virus de influenza que está enfermando más a las personas.
El resultado es una vacuna tetravalente, que protege contra los dos tipos de influenza A más comunes (AH1N1 y AH3N2) y los dos linajes de influenza B (B/Yamagata y B/Victoria).
No obstante, la velocidad a la que cambian los distintos grupos y subgrupos de influenza A y B (especialmente el AH3N2) provoca que las predicciones sobre cuál será la cepa dominante el próximo invierno que llevará la vacuna se conviertan en una tarea muy compleja.
De ahí que la desaparición momentánea de los virus de influenza AH3N2 y B/Yamagata facilite pronosticar a los protagonistas de su aparición estacional en los inviernos venideros y protegernos contra ellos.
Ahora lee:
Todo el coronavirus del mundo cabe en una lata de refresco y aún sobraría espacio
Científicos chinos descubren 24 nuevas especies de coronavirus en murciélagos
¿Por qué no nos caemos de la cama al dormir? Todo tiene que ver con la conciencia de nuestro cuerpo…
Alguna vez te has preguntado, ¿cuánto tarda un cuerpo en descomponerse por completo? La respuesta la encuentras en estas líneas.…
La Antártida es el continente más frío, seco y alto del mundo, así como el desierto más grande del mundo.…
El nombre Kummakivi se traduce como "roca extraña". Los geólogos especulan que los glaciares llevaron la roca a su posición…
El sapo más grande del mundo pertenece a la especie sapo de caña (Rhinella marina). Entérate de más detalles acerca…
Las garras de los velocirraptores no eran un arma de muerte para sus presas, sino que tenían un propósito muy…