Imagen vía Twitter INAh ( @INAHmx)
En un comunicado, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), confirmó que un tejo de oro hundido hace 500 años en los canales de Tenochtitlan es un vestigio del expolio español durante la “Noche triste”.
Tras la muerte de Moctezuma, los españoles huyeron en la llamada Noche Triste a manos del ejército mexica, ocurrida entre el 30 de junio y la noche del 1 de julio de 1520.
Por su parte, el doctor Leonardo López Luján, director del Proyecto Templo Mayor (PTM), explicó en un comunicado que, a pesar de la ubicación del hallazgo, al norte de la Alameda Central, en correspondencia a la ruta de la fuga; y las características propias del tejo de oro, la cuales coinciden con bastante exactitud a fuentes históricas, se consideró necesario hacer nuevos estudios con tecnología de punta para autentificarla.
Además, explicó que desde mediados de la década de 1970 se han efectuado estudios sistemáticos de la composición química de varias colecciones arqueológicas, “poniendo énfasis en su contenido porcentual relativo de oro, plata y cobre”.
Para asegurar el momento histórico al que pertenece el lingote se hizo uso del equipo portátil bautizado como “Sandra”, dotado de Fluorescencia de Rayos X (XRF), “una probada técnica multielemental de alta sensibilidad, no destructiva, no invasiva y sumamente rápida”.
“En fechas recientes realizamos 23 lecturas de XRF en regiones distintas de esta pieza y, se descubrió que era muy homogénea químicamente:
Si se comparan estos valores con los consignados en la gráfica de zonas geográficas mesoamericanas de uso, nos percataremos que el lingote se sitúa dentro del grupo de piezas recuperadas por el Proyecto Templo Mayor.”
“Más interesante aún es, que se localiza perfectamente en la región ocupada por nuestras piezas más tardías, las de la etapa VI (1486-1502 d.C.), y particularmente por las halladas en torno al monolito de la diosa Tlaltecuhtli, como es el caso de las ofrendas 122, 123,125 y 149. Lo anterior es significativo, pues el lingote habría sido fundido entre 1519 y 1520 d.C.”, detalló López Luján.
La ubicación del hallazgo concordaba con el camino seguido por Cortés y sus hombres: el canal de Toltecaacaloco; quedando sepultado, hasta que casi 460 años más tarde don Francisco lo descubrió.
El “tejo de oro” llegó a las manos del director general del INAH, Gastón García Cantú, quien a su vez le informó al mandatario López Portillo.
Según la descripción de Bernal Díaz del Castillo los tejos medían tres dedos de ancho, equivalente a 5.4 cm, justo lo que mide el tejo de oro encontrado en 1981.
Asimismo, en el Códice Florentino ilustra que, una vez consumada la venganza, los mexicas regresaron a los canales a buscar los objetos expoliados.
“Es curioso, uno de ellos aparece portando una espada en la mano derecha y un “barrete de oro” en la izquierda”.
¿Por qué no nos caemos de la cama al dormir? Todo tiene que ver con la conciencia de nuestro cuerpo…
Alguna vez te has preguntado, ¿cuánto tarda un cuerpo en descomponerse por completo? La respuesta la encuentras en estas líneas.…
La Antártida es el continente más frío, seco y alto del mundo, así como el desierto más grande del mundo.…
El nombre Kummakivi se traduce como "roca extraña". Los geólogos especulan que los glaciares llevaron la roca a su posición…
El sapo más grande del mundo pertenece a la especie sapo de caña (Rhinella marina). Entérate de más detalles acerca…
Las garras de los velocirraptores no eran un arma de muerte para sus presas, sino que tenían un propósito muy…