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La inmunidad de rebaño, también llamada inmunidad colectiva, se alcanza cuando un porcentaje importante de la población se vuelve inmune a una enfermedad contagiosa. Históricamente, se ha conseguido por medio de la vacunación, que permite que la comunidad en cuestión no se infecte más.
Jeff Levin, epidemiólogo y catedrático de Baylor University, señala que incluso los no inmunes (como bebés o personas con sistemas inmunológicos débiles) reciben una protección del grupo. Esto es así porque, cuando la infección no encuentra un cuerpo en donde instalarse, el resto adquiere protección del colectivo ya inmune y se cortan los canales que permiten que la enfermedad se transmita.
Si de algo se han percatado los epidemiólogos a partir de la emergencia sanitaria por Covid-19, es que el límite para alcanzar la inmunidad de rebaño varía y depende del tipo de enfermedad, del entorno físico en el que se desarrolle, y las condiciones sociales del contexto en cuestión.
Aunque todavía no existe una cifra oficial para alcanzar un punto ideal en el caso del coronavirus, se tienen estimados muy certeros. Por ejemplo, el catedrático Ali Mokdad de la Universidad de Washington, sugiere que será por encima del 70%. Este porcentaje se obtuvo con base en las tasas de infección en áreas del mundo donde el virus sigue transmitiéndose.
Es una realidad que la manera habitual para combatir las pandemias es la vacunación. Sin embargo, no es la única solución que se ha explorado. De acuerdo con la AARP, la inmunidad se puede adquirir a través de la infección natural. Cuando alguien se ha expuesto al virus, el organismo humano genera anticuerpos que lo protegen contra infecciones futuras.
Esto quiere decir que si un número suficiente de personas cursan la enfermedad y desarrollan una barrera inmunitaria contra el Covid-19, con el tiempo podría alcanzarse la inmunidad de rebaño en esa población. Sin embargo, todavía no sabemos lo suficiente sobre las respuestas inmunitarias en el cuerpo después de una infección por coronavirus.
Aunque algunos especialistas sostienen que la infección natural es una estrategia para combatir la pandemia, es una realidad que las consecuencias de este acercamiento podrían ser desastrosas. Los sistemas de salud públicos de varios países no han podido sostener los contagios por coronavirus, lo que ha llevado su sistema de salud al colapso.
El invierno ha recrudecido la demanda de atención médica. Aunque es posible que la inmunidad de rebaño pueda alcanzarse si un mayor número de personas se recuperan del virus, aún hoy se investigan los efectos duraderos de la enfermedad. Además, no es garantía que si una persona cae enferma, pueda recuperarse sin tener estragos.
Hasta que la mayor parte de la población en el mundo se vacune, la mejor manera de proceder es a través de las medidas de prevención. Por esto, abandonarlas y desestimar los protocolos internacionales es un error, y prolonga la duración de la emergencia sanitaria mundial.
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