Fotografía: Carolyn Van Houten/The Washington Post via Getty Images
De pronto, parece una reacción natural. Al conectarnos a una reunión en línea —sea de trabajo, por la escuela o sencillamente para hablar con seres queridos—, en lugar de verles en pantalla, nos estamos mirando a nosotros mismos. Las juntas a distancia se vuelven tan repetitivas, tan cansadas, que en lugar de atender a lo que las demás personas están diciendo, sólo clavamos los ojos en nuestro propio recuadro.
Aunque podría parecer una reacción egocéntrica, la raíz de este fenómeno va mucho más allá de las pantallas y plataformas digitales. Lo que es más: a algunas personas les genera ansiedad y dismorfia estarse viendo constantemente, ya que tienen que estar siempre alerta de ‘verse bien’. Para ello, existe una solución sencilla. Aquí te enseñamos cómo aplicarla.
Todavía no existe una investigación específica que detalle porqué preferimos mirarnos a nosotros mismos durante las reuniones en línea. Lo que es una realidad es que pocas personas estaban acostumbradas, antes de la pandemia por COVID-19, a interactuar tanto con su propia imagen. A casi dos años de iniciada la crisis sanitaria, esta condición no siempre acarrea las mejores consecuencias.
En algunos casos, a la ‘dismorfia de Zoom‘ se la ha catalogado como un trastorno. A pesar de que hay más personas conectadas a la reunión, la gente tiende a mirarse sólo a sí misma, como si se viera en el espejo. Es muy evidente cuando miran el recuadro de alguien más, porque dejan de posar y vuelven la mirada a otro espacio en la pantalla.
Algunas personas, incluso, han desarrollado inseguridades en sí mismas que antes no tenían. Ahora se fijan más en sus papadas, en qué tan pobladas tienen las cejas o si tienen demasiado separados los ojos. Estas preocupaciones ni siquiera se les pasaban por la mente previo a los encierros, pero hoy tienen que cargar con ese peso.
Para ello, de acuerdo con el corresponsal de tecnología John Kennedy de Popular Science, la solución más sencilla es apagar la cámara. Todas las plataformas de reuniones en línea cuentan con esta alternativa: en Zoom, Meet, Microsoft Teams y otras aplicaciones es posible desactivar el video, de manera que tu imagen no aparezca en el recuadro de tu usuario.
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Aunque parezca una solución simplista, sobrellevar una reunión en línea es más fácil si no estás interactuando constantemente con tu propio reflejo. En otro contexto, se podría entender como tener un espejo constantemente cerca del rostro. Además de que no se muestra tu imagen como realmente es, resulta agotador estarnos viendo a nosotros mismos durante largos periodos de tiempo.
Entre otras cosas, la pandemia por COVID-19 ha demostrado que las plataformas digitales son un gran sustituto para el presentismo. Pero también, que es casi imposible no ver nuestro propio recuadro cuando nos conectamos a una reunión en línea. El problema empieza cuando se nos exige tener la cámara abierta.
Ante esta situación, lo mejor es esconder la vista de nuestro propio recuadro. Esto se consigue siguiendo este procedimiento, si estás usando Zoom desde la computadora:
Y así, tu video desaparecerá. Ahora, si te conectas desde la versión móvil, también es posible quitar tu propia imagen sin apagar la cámara:
No ver tu propia imagen constantemente podría ayudarte a dejar de sentir la presión de tu propia mirada. Si bien no es necesario que lo hagas, y hay gente a la que no le molesta interactuar consigo misma constantemente, ésta es quizá una manera de alivianar las horas que pasas frente a la computadora.
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