Una abeja aprende a asociar una recompensa con una forma específica (una esfera) en una "situación de mirar pero no tocar" a la luz. Crédito: Lars Chittka
Investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres y la Universidad Macquarie en Sydney publicaron un nuevo trabajo en la revista Science que muestra que los abejorros (Bombus) también pueden encontrar objetos en la oscuridad que solo habían visto antes.
AFP-Estados Unidos | Estudiar sus cerebros del tamaño de una semilla de sésamo, que contienen alrededor de un millón de neuronas en comparación con las aproximadamente 100 mil millones de los humanos, ayudó a comprender cómo funcionan estos procesos fundamentales, dijo Cwyn Solvi, autor principal de un artículo que describe el hallazgo en la revista Science.
El llamado “reconocimiento de objetos de modo cruzado” había sido demostrado previamente en solo unas pocas especies.
Asimismo, el mecanismo funciona a través de la visión y el tacto en humanos, simios, monos y ratas. Los delfines pueden visualizar objetos que perciben a través del eco, y algunos peces pueden construir una imagen basada en su sentido eléctrico.
Para probar si lo mismo podría darse en los invertebrados, Solvi y sus colegas realizaron experimentos con agua azucarada, una recompensa positiva, y quinina de sabor amargo, que se usaron para llenar cubos pequeños o esferas.
Posteriormente, soltaron unas 40 abejas en una habitación oscura y sin ventanas con esos objetos, con lo que aprendieron a través del tacto qué forma contenía la recompensa, y luego paulatinamente volvieron a visitar únicamente los objetos con la forma que contenían el elemento de recompensa.
La prueba se repitió con las luces encendidas para que las abejas pudieran ver.
Esta vez había una capa de plexiglás colocada encima de las formas que evitaba que las abejas diferenciaran los objetos al tacto.
Aún así, los insectos fueron directo a los objetos asociados con la recompensa, a los que podían acceder a través de un pequeño agujero en la capa de plexiglás.
Para validar los hallazgos, las pruebas se repitieron posteriormente en el orden inverso y se cambiaron las formas que contenían las soluciones agridulces.
“Los resultados de nuestro estudio muestran que los abejorros no procesan sus sentidos como canales separados, sino que se unen como una especie de representación unificada”, expresaron.
“Hace mucho que sabemos que las abejas pueden recordar las formas de las flores. Pero un teléfono inteligente puede reconocer su cara, por ejemplo, y lo hace sin ninguna forma de conciencia.
Nuestro nuevo trabajo indica que algo está sucediendo dentro de la mente de las abejas que es completamente diferente de una máquina, que las abejas pueden evocar imágenes mentales de formas“, finalizó Lars Chittka, jefe del laboratorio de la Universidad Queen Mary.
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