Esta es la historia de Michael Fagan, un hombre que logró colarse en dos ocasiones al interior del palacio de Buckingham y sorprender a la realeza.
Un ruido rompió con la tranquilidad que caracterizaba a la recámara de la reina Isabel II en el palacio de Buckingham. Cuando la monarca abrió los ojos la mañana del 9 de julio de 1982 se encontró con una escena inexplicable: un hombre desorientado la miraba desde el borde de su cama. Durante los siguientes minutos, el trabajador en huelga Michael Fagan protagonizó uno de los momentos más curiosos del reinado de la fallecida mandataria británica. Uno que no se desarrolló como cualquiera lo habría imaginado.
¿Quién fue Michael Fagan?
Michael Fagan, nacido el 8 de agosto de 1948, parece siempre haber estado huyendo de la realidad. Cuando tenía 18 años, el joven criado en Clerkenwell escapó de su casa para alejarse de la violencia con la que lo trataba su padre.
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Algo similar sucedió con su esposa Christine y sus cuatro hijos, a quienes abandonó entre mediados de los 70 y principios de los 80 para concentrarse en su trabajo como constructor de acero. Cuando la lucha huelguista con la que los obreros intentaron hacerle frente a las medidas instaladas por el gobierno de Margaret Thatcher explotaron y entró en paro, Fagan comenzó a tomar y allanar casas.

A principios de junio de 1982, el hombre trepó por una tubería de desagüe e ingresó al palacio de Buckingham por una ventana abierta en el techo. Según cuenta, logró deambular por sus pasillos, ver los retratos reales colgados en sus paredes e incluso sentarse en el trono británico. También robó un poco de vino, queso cheddar y galletas saladas. A los pocos minutos, escapó sin que nadie se percatara de su presencia.
El día en que la reina Isabel II despertó y estaba siendo observada
Unas semanas después, Michael Fagan repitió su hazaña. Escaló el muro perimetral de más de cuatro metros que rodea a Buckingham, trepó por un tubo de desagüe y entró por una ventana. Reportes de la policía indican que una alarma de sensor se encendió al capturar los movimientos del intruso, pero fue apagada por sus responsables al considerarla defectuosa.
En una entrevista ofrecida un año después, Fagan aseguró que solo caminó desorientado y alcoholizado por los pasillos hasta toparse con una puerta abierta. Antes de ubicar dónde estaba, el hombre rompió un cenicero de cristal y se cortó lo mano. El ruido provocó ciertos movimientos en la escena. Segundos más tarde, Michael estaba sentado en el borde una cama, sangrando y sin saber qué hacer. La reina Isabel II lo miraba con cautela.

Sobre lo que sucedió en ese momento hay muchas versiones. La oficial es que la reina pidió apoyo de inmediato y uno de sus lacayos –quien acababa de sacar a pasear a sus perros– detuvo al hombre y lo sacó de la habitación. La versión de Fagan indica que la reina intentó hablar con él, pero el intruso no pudo responder y huyó hasta encontrarse con guardias reales. Ni siquiera supo que la mujer a la que había despertado era la máxima representante del Imperio Británico.
¿Qué pasó con Michael Fagan?
Tras ser detenido por la policía de Londres, Michael Fagan fue acusado de robo. Sin embargo, los cargos fueron retirados cuando fue sometido a una valoración psicológica. Se le condenó a cumplir una pena de 3 meses en un hospital psiquiátrico. Su madre, en una entrevista televisiva, aseguró que su hijo tenía un profundo respeto por la reina y solo quería platicar con ella: “Puedo imaginarlo simplemente queriendo hablar, saludar y discutir sus problemas”.
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Quienes tuvieron mayores problemas fueron los guardias y policías que no hicieron lo posible por impedir un encuentro así. Una investigación señaló a los responsables y ordenó una revisión de los sistemas de alarma para que estos no fueran descartados automáticamente. También impulsó una ley que convirtió en un delito penal entrar sin autorización al Palacio de Buckingham.
Dos años después de su intrusión en los aposentos de la reina, Michael fue detenido por atacar a un policía. Aunque evitó una pena mayor, comenzó a ser seguido de cerca por las autoridades. En 1997, Fagan, su esposa y su hijo de 20 años fueron acusados de tráfico de drogas y condenados a pasar 4 años en prisión. Desde su salida, el hombre que irrumpió en Buckingham ha mantenido un bajo perfil. Quizá sea lo mejor para él… y para el resto de la monarquía.
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