Esta deliciosa botana ya existía desde hace miles de años en varias culturas del continente americano.
Cuenta la historia que cuando los conquistadores españoles llegaron a México, en 1519, los mexicas las usaban como alimento y para hacer collares. Sin embargo, esta botana que tanto nos gusta se hizo popular por todo el mundo a partir de 1883, cuando el estadounidense Charles Cretors tuvo la genial idea de inventar una máquina para hacerlas. Sí, como las que hay en los cines.