Las actitudes religiosas y sociales con respecto a estas prácticas han determinado su grado de elaboración ritual.
Las prácticas funerarias se distinguen entre las expresiones más antiguas y diversificadas de la historia. Ponen en claro que la muerte es todo un fenómeno cultural.
A lo largo del tiempo se han establecido diversos modos de disponer de los restos humanos ligados, en un inicio, a factores como la geografía y el clima de cada región. De esta manera han sido depositados en el suelo o en el agua, quemados o dejados a la intemperie para ser consumidos por los elementos.
Las actitudes religiosas y sociales con respecto a estas prácticas han determinado su grado de elaboración ritual. El rango social, por ejemplo, marca diferencias significativas en el ceremonial, y hasta la fecha no son iguales unos funerales de Estado que el sepelio de una persona sencilla que va a dar a la fosa común.