La tarde del 30 de octubre, un terremoto de magnitud 6.7 en las costas del mar Egeo sacudió Grecia y Turquía, dejando a su paso cientos de heridos y al menos cuatro víctimas mortales.
El sismo con epicentro a 19 kilómetros de Samos provocó el derrumbe de decenas de inmuebles en la isla y en la ciudad de Esmirna, ubicada en la costa oeste de Turquía.
Minutos después del terremoto, el mar comenzó a alejarse de la costa y las autoridades de ambos países extendieron una alerta de tsunami. Los videos desde Esmirna muestran cómo el mar retrocede paulatinamente, para después volver con fuerza y arrastrar todo a su paso, pero… ¿por qué se produce este fenómeno?
Deniz metrelerce geriye çekilmiş… #izmir #izmirdeprem pic.twitter.com/M2z6aTtTdd
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İzmir Sığacık'ta deniz çekilmeye başladı! pic.twitter.com/Tda71HQKk5
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Anatomía de un tsunami
Una de las señales más evidentes de que un tsunami está en camino es la forma en que el mar retrocede de la costa.
A diferencia de las olas comunes que se producen en la superficie causadas por el viento, las olas de un tsunami tras un sismo tienen su origen en las profundidades del océano: una vez que las placas tectónicas chocan entre sí, el deslizamiento de grandes cantidades de tierra moviliza el agua que se encuentra sobre ellas.
Las ondas sísmicas provocan olas inusuales que recorren el océano superficialmente a gran velocidad (hasta mil kilómetros por hora); sin embargo, desaceleran conforme la profundidad del mar disminuye, causando olas más lentas, pero más altas cerca de la costa.
#deprem sonrası İzmir Seferihisar'da deniz taştı… pic.twitter.com/Uzrj9Edi76
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İzmir Sığacık'ta denizin taşması ile birçok işyeri sular altında kaldı pic.twitter.com/9oHOvG5Tt8
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Minutos antes del impacto de la primera ola, el mar comienza a retroceder, pero en vez de hacerlo unos cuantos metros como ocurre normalmente, la energía liberada por el terremoto absorbe el agua delante de ella. Entonces el mar se retira de la costa, desde unos cuantos metros hasta casi medio kilómetro en aproximadamente diez minutos.
Y aunque el efecto resulte atractivo para algunos turistas al ver el fondo marino expuesto, se trata de una de las señales más populares de que un tsunami con olas gigantes está en camino.
El retroceso del mar también explica porqué la segunda, tercera y cuarta ola de los tsunamis siempre son más devastadoras y alcanzan a cubrir una mayor porción de tierra firme que la primera.
Una animación de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) explica cómo se lleva a cabo el rompimiento de la corteza terrestre y el movimiento en el fondo marino que da forma a un tsunami:
¿Por qué se producen terremotos en Turquía, Grecia y el Mediterráneo?
A pesar de que no figura entre las zonas donde se producen terremotos frecuentemente, el Mar Mediterráneo es parte de una zona de sismicidad difusa. Debajo de él corre el Cinturón Eurasiático-Melanésico, que se prolonga desde España, pasando por Turquía y hasta la India.
La interacción entre las placas Africana y Euroasiática es la responsable de los sismos en esta región, que si bien no son constantes ni se comparan con la intensa actividad producida en el Cinturón de Fuego del Pacífico, suelen ser devastadores, debido a que las construcciones alrededor del Mediterráneo no están pensadas para resistir grandes sismos.
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