Descubre de dónde viene el Nacimiento, árbol navideño, villancicos, corona y las posadas.
Nacimiento
La tradición de representarlo data de 1223, cuando Francisco de Asís, basado en una de las lectura de Isaías en la Biblia, pidió a varios pobladores de Greccio, Italia, que junto con sus animales personificaran frente a la ermita de la localidad la escena del granero donde nació Jesús de Nazaret.
Corona de Adviento
Sus principales raíces provienen de las costumbres precristianas de los germanos, quienes durante el frío y la oscuridad de diciembre, hacían coronas de ramas verdes y encendían fuegos como señal de esperanza ante la llegada de la primavera.
Villancicos
Derivan de los coros medievales. No tenían ninguna referencia religiosa hasta que en el siglo XVI en países como Alemania, Francia y Gran Bretaña se comenzaron a asociar con cánticos eclesiásticos.

Posadas
Antes de la llegada de los españoles, los mexicas celebraban durante el mes Panquetzaliztli la fecha correspondería entre el 7 y 26 de diciembre el arribo de Huitzilopochtli. Tras la conquista, el fraile agustino Diego de Soria comenzó a celebrar nueve misas en los días anteriores a la Navidad y a la conmemoración indígena, a fin de celebrar el nacimiento de Jesús como el verdadero sol y luz del mundo.
Árbol de Navidad
Su origen proviene del norte de Europa, alrededor del siglo IV, donde un pino era adornado en honor del dios Sol Frey. Los primeros cristianos en llegar a escandinavia observaron que la fecha de adoración nórdica coincidía con la Navidad. Con la evangelización de esos pueblos se conservó la tradición, pero se cambió por completo su significado.

Tarjetas navideñas
Las primeras fueron patrocinadas por sir Henry Cole en Londres en 1843. Se imprimieron sólo mil tarjetas y se vendieron al precio de un penique. En un principio, no tenían imágenes invernales, sino de flores y campos verdes, para recordar que la primavera estaba próxima.
Piñatas
De origen chino, en el siglo XIV las piñatas fueron llevadas a Italia durante uno de los viajes del navegante Marco Polo, quien las denominó pignata. Después de expandirse por toda Europa, llegaron a México a través de los españoles en el siglo XVII y fueron empleadas por los evangelizadores como un medio para mezclar las tradiciones indígenas con las católicas, pues los mayas ya acostumbraban, a manera de juego, romper recipientes de barro rellenos de cacao.


