Entre los años 1944 y 1946 el fotógrafo colombiano Leo Matiz (1917-1998) trabajó para el pintor mexicano David Alfaro Siqueiros. Aunque rechazó enseñarle fotografía a Siqueiros, eventualmente Matiz aceptó retratar a personajes y objetivos para que sirvieran de base a los murales del pintor.
Matiz entregaría cerca de 500 fotografías, que no fueron pagadas según lo convenido.
En 1947 durante una exposición de Siqueiros en el Palacio de Bellas Artes el colombiano descubrió que seis de las obras retomaban las composiciones fotográficas de su autoría y en el catálogo no se habían incluido sus créditos.

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El escándalo en la prensa no se hizo esperar; Matiz demandó por plagio al pintor, quien entre amenazas advirtió al fotógrafo que retirara lo dicho o se atuviera a las consecuencias.
Ante la negativa, Siqueiros se dedicó a destruir la reputación del colombiano; lo acusó de ser un agente de la CIA y días más tarde el estudio de éste en la Avenida Juárez de la Ciudad de México se incendió. Eso precipitaría la salida del fotógrafo del país, para nunca volver.

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La influencia del lente de Matiz
LA GALERÍA PARISINA TATIANA TOURNEMINE organizó en 2006 una exposición donde se comparaban las imágenes obtenidas de la lente de Matiz con obras de Siqueiros. Ahí se pudo apreciar la influencia que tuvieron al momento de realizar las pinturas.

LOS PERROS RABIOSOS fueron un tema que a Siqueiros le remitía a su abuelo, apodado ‘el Siete filos’. En su juventud, éste le enseñó a sacrificar, a punta de machete, a los perros enfermos de rabia.
Un recuerdo que marcó su existencia fue observar los síntomas de la enfermedad en su perro favorito, ‘el Diablo’, quien murió a manos de ‘el Siete filos’.

Texto publicado en revista Mu Interesante México.
La reconciliación
En 2017, como parte del año dual Colombia – México, llegó al Palacio de Bellas Artes la exposición Leo Matiz: el muralista de la lente. Siqueiros en perspectiva.
La muestra se realizó en conjunto con el Antiguo Colegio de San Ildefonso y la Fundación Leo Matiz.
Contó con 41 piezas seleccionadas por los asesores curatoriales Estela Treviño, Miguel Ángel Flórez y Alejandra Matiz, hija del artista. Entre otras cosas, la exposición conmemoró los 100 años del natalicio del artista colombiano.
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