La ballena barbada pesa 180 toneladas en promedio, y su cadáver puede sustentar un ecosistema marino hasta por una década.
En las costas de California (océano Pacífico), la tripulación del Submarino de Exploración Nautilus observó cómo los restos de una ballena barbada eran consumidos por gusanos, cangrejos, langostas y quizás hasta por pulpos a tres mil metros de profundidad.
Con un peso promedio de 180 toneladas, las ballenas barbadas (Mysticeti) no suelen visitar el fondo del océano, pero cuando uno de estos ejemplares muere, su cadáver se sumerge a profundidades poco comunes que, debido a la enorme masa corporal, puede alimentar a un gran número de seres incluso durante una década.
Así lo comprobaron los 31 tripulantes del Nautilus a inicios del otoño, cuando se toparon con los restos de una ballena barbada repletos de pulpos Muusoctopus robustus, una especie que es poco conocida justo por merodear en las entrañas acuáticas.
Cuando una ballena muere y se hunde en el fondo del océano, se llama acertadamente “caída de ballenas”. La ballena en cuestión aterrizó sobre su espalda, donde se instaló en descomposición.
Announcement: Citizen science isn't just for humans anymore. This octopus was just hanging out on @EVNautilus's ROV Hercules in @MBNMS!
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— Sanctuaries (NOAA) (@sanctuaries) October 16, 2019
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Invitados de lujo
Sin embargo, los pulpos fueron apenas un… entremés de lo que descubriría el Nautilus: al acercarse al cadáver, los investigadores hallaron que los huesos no estaban cubiertos de lo que parecían algas, sino de gusanos necrófagos Osedax: carentes de boca o intestinos, secretan ácido para disolver el tejido óseo y hacen simbiosis con bacterias que, a su vez, metabolizan las grasas y aceites dentro de los huesos.
También había peces viruela (Zoarcidae), otros tipos de gusanos, cangrejos y hasta una langosta en las inmediaciones.
Este hallazgo resulta todavía más interesante para los expertos porque no es común hallar un cadáver a tan pocos meses de haber perecido, lo que brinda la posibilidad de:
- Hacer investigaciones en todas las especies observadas
- Registrar el tiempo que el cuerpo puede sustentar al ecosistema.
- Conocer los procesos alimenticios y hábitos de sus integrantes; por ejemplo, los pulpos son más cazadores que carroñeros.
Así que es una oportunidad para analizar por qué estos ejemplares (se contaron 15 al menos) comían los restos de la ballena o si tal vez se alimentaban de caracoles u otros animales que estuvieran posados sobre los huesos.
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