En el corazón de Beijing, China, se encuentra un complejo arquitectónico construido y ocupado durante la primera mitad del siglo XV.
En el corazón de Beijing, China, se encuentra un complejo arquitectónico construido y ocupado durante la primera mitad del siglo XV. La Ciudad Prohibida, el palacio real de los emperadores chinos y que hoy forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad, recibió ese nombre debido a que su acceso estaba impedido a los plebeyos, aunque también ciertos funcionarios y miembros de la realeza tenían restringido el paso a las áreas exclusivas para el emperador.
Los fastuosos edificios, los jardines y los templos ceremoniales se disponen de acuerdo con las normas indicadas por el arte del feng shui. La construcción, hoy abierta de manera parcial a los visitantes, fue sede del poder chino a lo largo de medio milenio hasta la Revolución de 1911-1912, que marcó el término del gobierno imperial, el cual se extendió por más de 2,000 años y abrió paso a un régimen republicano. Puyi, el emperador que se convirtió en ciudadano, la habitó en secreto algunos años más.