Según estudio los prejuicios obedecen a una necesidad de saber algo con poca información
Todos los seres humanos usan sus prejuicios en uso cada vez que conocen a alguien. Uno de los primeros estudios que lo comprobaron fue hecho en 1966.
El estudio consistió en que unos estudiantes universitarios calificaran las personalidades de sus compañeros el primer día de clases. También se les instó a que calificaran su propia personalidad.
Los resultados demostraron que el tipo de evaluaciones personales de los estudiantes siempre coincidían con el de la evaluaciones hechas por los demás estudiantes. También demostró que las primeras impresiones que tienen las personas de los demás se parecen a sus autoevaluaciones.
Esta investigación y muchos otras comprueban que los seres humanos tenemos la capacidad de reconocer algunos rasgos de personalidad en otros individuos, sin conocerlos, y de discernir la forma en la que otros se ven a sí mismos.
Todos los comportamientos que tenemos (nuestras preferencias, nuestros hobbies y nuestro lenguaje no verbal) permiten que las otras personas puedan hacer prejuicios sobre nosotros.
En ocasiones, basta sólo un detalle para poder formar una primera impresión correcta. Cabe mencionar que también hay muchas primeras impresiones que están mal.
Otros estudios han demostrado que la observación permite que las personas puedan crear una primera impresión. En un experimento, científicos dispusieron de alumnos que observaron vídeos de 30 segundos en los cuales salían algunos maestros en el salón de clase.
El audio fue eliminado, y los alumnos hicieron juicios basados en señales no verbales.
Los alumnos tenían que evaluar la simpatía, calidez, honestidad y optimismo de los maestros. Las evaluaciones, que hicieron tanto los profesores como los alumnos, arrojaron los mismos resultados en los dos grupos: todos emitían un juicio en base al comportamiento no verbal.
Otras investigaciones han demostrado que una fotografía de los zapatos preferidos de una persona proporciona datos suficientes para poder predecir la edad, el género, los ingresos y el grado de ansiedad de una persona.
También una lista de las diez canciones favoritas de una persona permite que se sepa qué tan agradable o emocional es.
En ocasiones, algunas características físicas fueron relacionadas con rasgos de personalidad. Por ejemplo, las personas que eran percibidas como masculinas también eran percibidas como emocionalmente estables. Las personas percibidas como atractivas también eran consideradas accesibles y los que eran percibidos como personas calmadas también eran percibidos como cálidos.
Los resultados sugieren que cuando hay falta de información sobre alguien, las personas tienden a utilizar las primeras impresiones y los rasgos de personalidad para poder crear prejuicios.
A pesar de que los juicios fundamentados en detalles crean resultados falsos, se siguen haciendo. La gente parece hacer uso de factores comunes para crear juicios y primeras impresiones. Esto es hace con el fin de poder hacer conclusiones cuando la información es escasa.